Noruega, país de belleza natural, en autocaravana

noruegaBelleza en estado puro, panorámicas inolvidables y ciudades de ensueño hacen de Noruega un país único, caracterizado por sus noches interminables de verano, la imponencia de sus fiordos y glaciares y su naturaleza idílica. Un viaje en el que un sinfín de imágenes se nos quedarán grabadas en la retina. Descubre la mitad de la península escandinava en autocaravana.

Este es el viaje que José Hidalgo (52 años) realizó junto a su mujer y sus dos hijos durante el verano del 2008, la mejor manera pasa descansar y pasar tiempo con la familia al tiempo que se visitan lugares inolvidables, como era (y sigue siendo) habitual en la familia autocaravanista. La aventura comenzaría directamente en Oslo, capital del país, donde José y el resto de la familia aterrizaron para recoger la que sería su casa durante los próximos días: una autocaravana Hymer S 830.

Tras dejar la autocaravana en uno de los campings próximos a la ciudad, la familia al completo disfrutaría de un agradable paseo por el centro de la ciudad, a pesar de la amenaza de lluvia, que acabó convirtiéndose en compañera de viaje durante esta travesía por las tierras escandinavas. Fue sin duda el Parque de Vigeland la visita que más llamó la atención, al ser probablemente el parque más famoso de Noruega, situado en el interior de Frognerparken. A lo largo de 32 hectáreas se exhiben alrededor de 200 esculturas de Vigeland, escultor noruego del siglo XX, las cuales evocan momentos como el nacimiento, la infancia, la familia, la vejez o la muerte. La mayor atracción del parque es el Monolito, un bloque único de granito de 17 metros de altura esculpido con 121 figuras humanas desnudas y entrelazadas. Otra de las esculturas más conocidas del recinto es la de ‘El niño enojado’, símbolo de la ciudad. Una gran variedad de flores y plantas completan y embellecen este peculiar parque.

Drobak y el fiordo de Geiranger

Al día siguiente, visitaron Drobak, una pequeña ciudad hacia el sur de Oslo en cuyo centro se encuentra la Julehuset, conocida como la residencia de verano de Papa Noel y sus ayudantes. Se trata de uno de los pocos sitios en los que se pueden comprar adornos de navidad durante el mes de agosto. Llama especialmente la atención la señal de ‘Peligro Santa Claus’, símbolo de la ciudad repartido por cada una de sus calles.

Tras pasar la mañana en Drobak, José y su familia se dirigirían hacia el norte, empezando así la travesía por el país de los fiordos, siendo el más bello y famoso de todos el de Geiranger. Se trata de una de las bellezas naturales de visita obligada para todo aquel que tenga la oportunidad de visitar Noruega. Patrimonio de la Humanidad de la Unesco desde 2005, el fiordo de Geiranger se localiza en la costa noroeste del país. Un pequeño trozo de paraíso helado donde la familia decidió pasar un par de días en Geiranger Camping, situado al final del fiordo, en un pequeño pueblo también llamado Geiranger, donde uno de los personajes propios de la mitología escandinava, un troll, da la bienvenida a los habitantes y visitantes.

A pesar de su pequeña extensión, la ciudad de Geiranger cuenta con un importante puerto, punto de arribo de cruceros y trasatlánticos. Numerosos barcos ofrecen a diario recorridos por el fiordo, que permite descubrir sus bellezas, como la cascada de las ‘Siete hermanas’. “A pesar de que una leve capa de lluvia no nos abandonó durante varios días, el recorrido en barco fue sin duda una de las mejores experiencias vividas durante el viaje”.

Rumbo a Bergem

Tras abandonar Geiranger, pusieron rumbo desde la costa oesta hacia el sur. “Nuestra próxima parada sería Bergen, la ciudad más grande de Noruega. Decir que nos quedamos maravillados al contemplar el Bryggen se queda corto”. El Bryggen, también declarado Patrimonio de la Humanidad por la Unesco en 1979, es el nombre que recibe un conjunto de casas de madera del siglo XVIII, fácilmente reconocible por los colores que decoran sus fachadas. Su nombre significa “muelle”, y se encuentra a orillas de la bahía de Vagen, junto al puerto más importante del país y alrededor del cual se formó la ciudad.

Es precisamente aquí donde tiene lugar los fines de semana el mercado al aire libre, principal área comercial de Bergen y una parada obligada para el visitante. El Fikestorget o Mercado de Pescado ofrece la más amplia variedad de pescado, desde salmón o cangrejo hasta caviar o langostinos pasando por nécoras, carne de ballena, centollos y caviar. Todos los productos se pueden probar antes de comprarlos. Componen el mercado además otros puestos de souvenirs, artículos hechos a mano, frutas y flores, y hasta embutidos hechos con carne de reno o ciervo. “Nos llamó la atención que buena parte de los dependientes fueran estudiantes españoles que habían decidido quedarse en la ciudad durante el verano tras haber pasado un año en Bergen estudiando”. Toda la ciudad puede verse desde el monte Floyen, uno de los siete montes sobre los que se asienta la ciudad y al que se accede en funicular.

Ruta hacia el Sur

Dejando atrás la magia de Bergen, el viaje continuaría hacia el sur por la costa oeste del país, hasta llegar al Preikestolen, una formación rocosa en cuya cúspide se puede disfrutar de un saliente desde el que divisar el Lysefjord, el fiordo de la Luz, senderos de montaña y otros lagos glaciares. “Ni la caminata, que nos llevó algo más de cinco horas entre subida y bajada, ni el fuerte viento una vez que estuvimos arriba, nos impidió disfrutar de uno de los paisajes más increíbles que jamás hayamos visto, pues las vistas desde el saliente que asoma sobre el fiordo eran, simplemente, increíbles”. Es posible acceder al comienzo del sendero en autocaravana, gracias al amplio aparcamiento que hay y hasta el que acceden autobuses turísticos y otros vehículos.

Rumbo a Suecia y Dinamarca

El Preikestolen sería la última parada en Noruega, pero no el fin de las vacaciones. Desde el puerto de Kristiansand, la ciudad situada más al sur del país, José y su familia tomaron en ferry hasta Goteborg, en Suecia, donde continuaron conduciendo hasta llegar a Copenhague, capital danesa de mil y un canales. El más importante de ellos es el Nyhavn, sobre el que hicieron un agradable paseo en velero junto a otros turistas. A ambos lados del canal se puede disfrutar de unas originales casas de colores, donde vivió el célebre escritor danés Hans Christian Andersen. Fue precisamente Andersen con uno de sus cuentos quien inspiró al escultor Edvard Eriksen para tallar La Sirenita, una estatua de bronce situada en el Parque Langeline, en la bahía del puerto de la ciudad, y que en la actualidad se ha convertido en el símbolo de la ciudad.

Y… ¡A casa!

El final del viaje se acercaba, no sin antes pasar un cálido fin de semana en las playas de Barcelona y, de camino, ver una vez más la Sagrada Familia. La última parada sería en la capital zaragozana, donde aprovehando la Expo Zaragoza decidieron pasar el día dando “la vuelta al mundo” en cuestión de horas, sin duda la guinda de un viaje inolvidable.

Fotos: Beatriz Hidalgo

* Este viaje fue publicado en la revista El Camping y su Mundo

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